Querida Ana:
Te entrego mi cuerpo, mi mente y todas mis posesiones terrenales (aún que se que va a ser dificil que aceptes lo que te doy porque todo es estrías y celulitis)
Busco tu sabíduria e ingenio para perder peso tan rápido como sea posible. Ruego por flotar como pescado muerto y no hundirme en el agua. Ruego por mirar las estrellas y ser una de ellas, ver la comida solamente en la T.V. y ver mi imagen obesa en el espejo. Te adorare y ruego por ser más perfecta que tú aún que me mates.
Si te engaño y procreo con Ronald McDonald, Dave Thomas, el coronel o esa pequeña estrellita jr. Me arrodillare sobre mi baño y meteré los dedos muy dentro de mi garganta como si me estuviese masturbando y rezare por tu perdón.
Por favor Ana, no me infles más de lo que ya estoy. Soy gorda, lo sé, pero solo contigo podré ser alguien y no algo. Te suplico que no me ingnores, te lo pido con el aliento de mi sombra y con mi cara demacrada y palida. Cada cortada, cada moretón y cada lagrima es por ti, para que te acuerdes de esta gorda y no la dejes en el olvido como lo han hecho tantas personas que creí que les importaba. Mi amor por ti es puro, siento tantas sensaciones en mi estomago y mi corazón late más rápido y fuerte desde que estoy contigo. Los hombres huyen cuando ven el amor que te tengo y nunca regresan, pero ellos no me importan todo lo que importa es que tu me ames.
Si te quedas conmigo, correré hasta sentir salir sangre por mi boca, prometo ir a tu santuario y desechar todos esos pecados que entrarón por mi boca. Mentiré y haré sufrir a quien este en contra tuya. Dejaré de sentirme sola, fría y vacía por dentro cuando tu toques mi corazón y lo pares de un solo golpe porque me abrazarás y me llevarás contigo.

Hoy, como persona nueva, como un nuevo comienzo te pido perdón por los errores del ayer y renuevo nuestra amistad y me decido a serte fiel el tiempo que resta de mi grasosa vida. Comenzaré por contar cada caloría de cada alimento que balla yo a ingerir, desecharé la comida que tenga más de 100 calorías, y poco a poco iré quitando de mi menú todo alimento que contenga calorías.
Cuando finalmente logre ver y contar cada hueso, cada cartilago de mi cuerpo y me haya desvanecido entre tantos sueños y motas de tierra, cuando me des el regalo de ser la estrella más brillosa de la noche más oscura y fría en la que acompañare en el mismo recorrido a otra princesa. Me sentiré satisfecha y contenta.
Solo te pido una cosa más, por favor Ana, aléjame de este infierno, de este mundo imperfecto. Porfavor llevame lejos a donde están todas esas estrellas que algún día fuerón princesas.
Siempre tuya, nadie importante.




